viernes, 12 de febrero de 2010

REFLEXIONES (Globovisión y los derechos, legales y morales) 12-02-10

Se ha producido una controversia sobre la renuncia forzada de Alberto Federico Ravell como director de Globovisión. Creo (y defiendo) en los derechos legales e individuales de sus accionistas en removerlo, si así lo desean. También en vender sus acciones a quienes prefieran, si ello es el resultado de un acuerdo voluntario y deseado de las partes.
Habiendo dicho esto, me permito adentrar en ciertas consideraciones.
Globovisión es hoy lo que es gracias a Alberto Federico Ravell, quien ha sabido posicionar a esta empresa en un sector amplio de la población venezolana.
Sus accionistas pudieran no estar de acuerdo, desde el punto de vista de mercado, en este posicionamiento, por las razones que fuere, y tienen su derecho legal en cambiarlo, si así lo estiman conveniente para sus intereses como empresa comercial que es.
Por esta razón resulta un contrasentido su reciente comunicado, donde manifiestan que mantendrán la misma línea editorial, y que no habrá cambio de accionistas. Si ello fuese cierto, se están comportando miserablemente con quien ha colocado esta empresa en la posición que tiene, con su valor económico implícito. En este sentido, no tienen el derecho moral (ético), de hacer lo que hicieron.
Por otra parte como ciudadano que he hecho a esta emisora de televisión como parte mía, y quien contribuyó el pasado año en realizar una contribución para el pago de la multa que el régimen les impuso, me siento traicionado por este comportamiento de los accionistas de la empresa.
Por esta otra razón, considero que estos no tienen el derecho moral de hacer lo que hicieron.
Aun cuando resulta prácticamente imposible reintegrar a cada venezolano su contribución para el pago de las multas impuestas, les solicito que mi parte se lo entreguen a una institución comprobada de beneficencia pública, sugiriéndoles el hospital ortopédico infantil en Caracas, u Hogar Clínica San Rafael en Maracaibo.
Ahora bien, terminado el análisis de los derechos legales y morales, me referiré a otro aspecto referente al régimen.
Resulta evidente que esto favorece al régimen, digan lo que digan los accionistas de Globovisión, en uno o mil comunicados.
Se había dicho que con la devaluación el gobierno contaría con más recursos para su campaña electoral. Lo estamos viendo ya. Solo hay que ver quienes informaron primeramente de los movimientos en Globovisión: diario VEA.
Seguramente uno o mas accionistas cedieron o aprovecharon esta oportunidad, de venderle las acciones y ceder el control y dirección de la empresa a algún testaferro del régimen, recuperando con creces el valor de la inversión realizada hace 15 años cuando crearon la empresa, y también de evitar las persecuciones políticas y penales a las que han estado expuestos últimamente. Como seres humanos, entiendo este comportamiento del miedo y no los juzgo por esta decisión. Tienen todo el derecho de sentir miedo.
Este movimiento no me sorprende (y podrían venir otros). Fue Vox populi que en las elecciones a la gobernación del estado Zulia cuando Pablo Pérez fue candidato, Saady Bijani se lanzó como candidato contrincante por la “oposición” debido a que le dieron un pago de varios millones de dólares. ¿Qué tan cierto fue este rumor? No lo sé, pero lo creo. Tampoco podría estar sorprendido que algunos personajes se nominen y lancen como candidatos de la oposición para las futuras elecciones de la Asamblea Nacional cuando en realidad habrán sido comprados por el régimen con la intención, no de que ganen, sino de restar votos a auténticos representantes de la oposición.
Es en este escenario que puedo entender la intención del régimen de sacar del aire a Radio Caracas televisión, y ahora de controlar a Globovisión. ¿Cuál emisora informará de un eventual triunfo de la mayoría de los candidatos de la oposición en las próximas elecciones legislativas? Entiéndase que la palabra clave es mayoría, no menciono la palabra algunos. El régimen podrá administrar el triunfo de algunos candidatos de la oposición, pero su intención será la de impedir que algunos de los triunfos sean validados. Para ello requiere que los medios de “comunicación” (que en realidad de propaganda) informen de estos resultados amañados. La inexistencia de Radio Caracas Televisión y de la actual Globovisión les permitiría realizar esta acción.
Queda de parte de nosotros los ciudadanos, y de los líderes de la oposición (auténticos y que superen el miedo), de idear mecanismos de comunicación que rompa o anule esta estrategia.
En otra ocasión comentaré sobre las estrategias de la oposición y sobre el futuro profesional de Alberto Federico Ravel.

jueves, 11 de febrero de 2010

REFLEXIONES (11-02-10)

Sobre el nuevo decreto de emergencia sobre el consumo eléctrico a mi me parece que el gobierno está mas enredado que nunca. No es que alguna vez hubieran estado claros con este problema. La situación actual solo es el resultado evidente de su ineptitud y mala administración. Solamente unos fanáticos chavistas pueden estar todavía diciendo que se trata de un problema de la naturaleza. Sí, es culpa del niño, pero del niño malcriado en Miraflores.
No sé si como resultado del racionamiento el consumo eléctrico haya disminuido en mi vivienda (recién comenzó este mes, por lo que tendré que esperar el recibo del próximo mes para ver el impacto). Me parece que en cierto modo el gobierno quiere que la misma gente se sienta culpable porque llegara a consumir mas o menos electricidad y ellos lavarse las manos diciendo que no tienen culpa para nada del problema.
¿Por qué a la capital no le aplican racionamiento y sí al resto del país?
¿Por qué en Maracaibo el racionamiento es más elevado que en Puerto Ordaz, a pesar que allá solo tienen hidroelectricidad mientras en Maracaibo la mayor parte de la capacidad de generación es térmica?
¿Por qué el gobierno no restituye el huso horario anterior y así reducir el consumo por iluminación pudiendo aprovechando más la luz solar?
Sin llegar a caer en el derroche, le informo al régimen que no tengo intenciones de estar alumbrándome con velas cuando tengo lámparas, ni ponerme a lavar a mano cuando tengo lavadora, ni ponerme a colgar ropa por todos lugares de la vivienda cuando tengo secadora, y así sucesivamente. Tampoco tengo intenciones para nada en eliminar el uso de aire acondicionado (vivo en Maracaibo, con temperaturas de más de 38º C).
Lo contrario sería hacerle juego al régimen y bajar mi nivel de vida. No es que vaya a vivir en un mundo de fantasía y aislado del mundo, pero mientras pueda pagar el servicio eléctrico, así me cueste algo o bastante mas, lo haré.
La intención del régimen es subir las tarifas haciéndonos creer a la gente que ellos no las han subido, sino que somos nosotros mismos quienes nos estamos poniendo cualquier multa.
Lo mismo aplica con mi pequeño comercio en un centro comercial. No tiene sentido que vaya a estar cerrado totalmente para reducir a cero el consumo eléctrico y no vender nada. Que sean las ventas las que paguen el consumo eléctrico, cueste éste lo que cueste.
Quizás lo que podría y debería hacer es ser racional y apagar las luces y otros aparatos cuando estemos cerrados. En lo que no estoy de acuerdo sería en apagar las luces cuando el comercio esté abierto. Ya con el racionamiento diario de dos horas, y el de apertura obligatoria a partir de las 11:00 AM hemos debido reducir significativamente el consumo.
No tengo intenciones de cerrar mi comercio y dejar de vender, aunque éstas sean las intenciones del régimen en cuanto a la empresa privada (de quebrarnos).
Si el recibo de electricidad sale mas elevado, pues lo pagaré
Si por alguna razón la empresa de suministro de electricidad llegara a cerrar el centro comercial me pregunto, ¿Qué diferencia sería con respecto a la situación actual cuando no tenemos electricidad y estemos forzosamente cerrados?
No sé como los demás propietarios e inquilinos puedan estar pensando y sobre como piensan actuar. Lo que sí deben estar todos claros en que no voy a vivir atemorizado del régimen por esto o aquello. Solamente debo estar precavido por el alto nivel de inseguridad (causado o magnificado por la inacción del gobierno). Si me cierran un día, que me cierren. Si es una semana, que así sea. Esto aplica también con el SENIAT, INDEPABIS, o con cualquier otro organismo.